Al día siguiente me desperté cuando sentí los labios de Jade en mis labios y luego comenzó a esparcir besos fugaces por toda mi cara haciéndome reír. Abrí los ojos con dificultad y ella enseguida se alejó unos cuantos centímetros. — Buenos días, dormilona — susurró en mis labios y volvió a besarme dándome los buenos días. Una parte de mí, extrañaba despertar de aquella forma, con las piernas de Jade y las mías enredadas entre sí, sus brazos a mi alrededor y que se pusiera a saltar en la cama como estaba haciéndolo en ese preciso instante. Me incorporé un poco y luego tomé sus manos para tirar de ella provocando que cayera encima de mí sin dejar de reírse. — Estás de buen humor esta mañana — murmuré en sus labios y ella asintió con la cabeza. Se veía eufórica pero en el buen sentido, la

