Tu vida tiene tantos secretos y aún así es tan atrayente como la miel Dmitri continuaba arrastrándome mientras salíamos de la tienda. A la distancia, Sonia me vio. Ella comenzó a seguirnos, dejando el reloj que había tomado. —Dmitri, ¿qué te pasa? ¡Suéltame! —casi grité. Dmitri solo continuó, tomando su teléfono con la otra mano libre y comenzando a enviar un mensaje. Sonia nos alcanzó afuera, sacó su teléfono con una mirada seria e intimidante que nunca había visto en ella. —Suéltala o voy a llamar a la policía. Dmitri hizo una mueca, deteniéndose después de un buen rato. Me soltó y volvió a tener la misma sonrisa que le daba a Chloe; en ese momento supe que era una sonrisa que usaba como parte de una actuación. —Solo quería la ayuda de Tiana para algo —Dmitri movió las manos. —De

