XXXII

2020 Words

"¿Existe mayor castigo que enamorarse de lo prohibido?" La mañana seguía siendo la misma, los mismos problemas para despertar al igual que toda la rutina que siempre hacia. Entro a su oficina sin muchos ánimos. Hoy tendría que hacer demasiados viajes, desde que empezó aquella alianza no había día que no fuera a la otra oficina. Saco los papeles y sin muchas ganas fue donde se encontraba Alex. Su relación con él cada día se volvía más paupérrima, desde la última vez que vio a Gael todo en su vida había cambiado. Ella creía que Gael no la rechazaría, tenía la esperanza que podían empezar de nuevo o incluso volverse amigos. - ¿Cómo estás?- pregunto Alex dándole un corto beso en los labios. Ella fingió una sonrisa. - bien, todo es.. - y antes que pudiera seguir hablando el teléfono de Ale

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