"Me cambiaste, salvaste mi corazón... Para luego romperlo con tus propias manos" Saco otro cigarrillo y lo prendió. No sabía cuantos habido consumido hace tiempo que había perdido conciencia de ello. Se encontraba recostado en el sillón de su sala principal. Su primera opción era ir a su habitación, pero simplemente allí sentia que ella aún se encontraba con él, aún la podía sentir. Su jefe habia llamado demasiadas veces, no le contesto, no tenía ganas en para pensar en otra cosa que no sea Mila. Aún muy dentro de él, sentía que todo ello era un sueño, que se despertaría y ella estaría durmiendo entre sus brazos, le contaría lo que había soñado y ambos se reirían. Harían el amor una y otra vez hasta que sus cuerpos se queden exhaustos, se besarian hasta que sus labios ya no puedan más

