"La vida nos hace tropezar, caernos, pero incluso a pesar de tanta mierda hay razones para sonreír"
Tenía los libros tan aferrados a su pecho que sus nudillos estaban blancos de tanta presión que realizaba en ellos. Tomo una gran bocanada de aire antes de comenzar a avanzar en el enorme pasillo que tenía que atravesar para poder llegar a su clase. Estaba sola, había llegado tarde y por ende Mily ya no estaba con ella.
Ayer se quedó pensando aún en lo que había sucedido un día antes y lo que había hecho en la mañana, no se sentía mal, pero aún así no sabía porque no podía sacarse de la cabeza a ese chico que perdió el control de un momento a otro, era raro, ella era rara.
Toco la campana anunciando que era hora de entrar a las clases, empezó a correr más rápido entre la multitud porque lo que menos quería era encontrarse con el idiota de Steve.
Entro a la clase y se situó en la mesa al lado de Emily. Se sorprendió al ver que nadie se había acercado a ella o siquiera gritarle algún comentario subido de tono. Puso sus libros y un poco dudosa se sentó en la mesa no sin antes si había algo en el asiento. Al percatarse que no había nada se sentó en su asiento. El profesor no tardo en entrar para dictar su clase.
La noticia sobre lo que ella había hecho se volvió muy conocida gracias a te Steve se encargó de hacerla conocida como puta. Ella reconocía que había cometido un error, pero también reconocía que no todo fue su culpa gracias a que Steve la engaño.
Algo chico contra su espalda sacándola de sus pensamientos. No levanto la vista y tampoco se inmutó ya sabía lo que contenían esas bolas de papel que le lanzaban, tan solo más insultos.
Continuaba ignorando los papeles cuando Emily le lanzo un papel. Fue el único que se dio la molestia de abrir.
¿quién era el chico de la fiesta?
Su mirada viajo a donde se encontraba su amiga mirando con una sonrisa socarrona. A pesar de que ambas tenían celulares les gustaba recordar los tiempos de colegio en los cuales se lanzaban bolas de papel.
Saco un lapicero de su bolso para responderle, con Emily si podía contarle la verdad decirle todo lo que siente porque sabía muy bien que su amiga no la iba a traicionar.
Le contesto para luego ella le volviera a entregar otro papel y luego otro hasta que toco la campana que indicaba que había acabado la hora.
Tenían la hora libre así que ambas se dispusieron a ir al comedor para hablar más plácidamente.
- ahora si cuéntame lo que pasó - dijo su rubia amiga.
- tan solo conversaremos y nada más - dijo Mila tratando de sonar desinteresada del tema, pero en realidad le interesaba más de lo que le debería interesar.
- amiga fueron a tu casa. Estuvieron solos, obviamente que tuvieron un agarre o siquiera... - Emily dio saltitos en su asiento, le encantaba la idea que su amiga conociera nuevas personas.
- solo estuvimos conversando y nada más. Fin del cuento - dijo Mila dándole un sorbo a su bebida. Emily negó con la cabeza. - si quiera dime qué te gusta-
Mila levanto la mirada al instante que su amiga pronunció esas palabras. Ella tan solo se había enamorado y querido a una sola persona. Una persona que la destrozó y a pesar de todo lo seguía amando.
- no me gusta. Apenas lo conozco... Es demasiado... El es un... - se calló antes que su boca pronunciará esas palabras que tanto le habían costado asimilar.
Era un profugo, ni siquiera ella lo había inferido. Él lo dijo como si fuera la cosa más normal del mundo haciendo que todas las esperanzas de conocerlo más se fueran al tacho ¿por qué a quien le atrae conocer ese tipo de personas? Bueno en realidad si había una persona que le atraía conocerlo. Ella.
Emily estaba por agregar algo cuando en el umbral de la puerta aparecieron dos oficiales: ambos eran altos, ambos llevaban el típico uniforme de oficiales, pero había algo que los diferencia... Aquel oficial de ojos verdes por alguna extraña razón se le hacía muy atractivo a Emily.
Los oficiales recorrieron con la mirada la estancia esperando encontrar a la chica de cabellos castaños que estuvo aquella noche con aquel chico que lleva meses profugo.
Mila aún no notaba la presencia de los nuevos visitantes que acababan de llegar, pero ellos si de ella. Sin pensarlo dos veces se acerco hacia ella, los colores a las mejillas de Emily no tardaron en llegar al ver que aquel oficial se acercaba a ellas.
- ¿Disculpe Mila Green?- una voz profunda interfirió entre ellas. Ambas dirigieron sus miradas hacia donde se encontraba el autor de aquella voz.
-¿Si?- dijo en un tono casi inaudible, se encontraba completamente confundida sin entender del porque de la visita de aquel oficial.
- necesitamos que venga con nosotros - los ojos de Mila se abrieron como si fueran platos ¿Había escuchado bien? Solo significaba una cosa: más problemas.
Un nudo se le formó en la garganta, no podía articular ni una sola palabra. Sentia que su cuerpo se estaba quedando sin aire a la vez que todo se volvía más borroso. De un momento a otro sintió que sus párpados se estaban volviendo pesados... Trato de levantar la mirada, pero fue demasiado tarde había perdido la conciencia.
Los guardias alarmados empezaron a llamar a la enfermera. Emily no sabía que hacer, hace demasiado tiempo que ha Mila no le venían esos ataques, ya había aprendido a controlarlos.
~•~
Después de que la enfermera llegará al instante la llevaron a enfermería para que le hicieran los chequeos correspondientes, estuvo más de una hora tratando de recordar lo que había pasado, pero simplemente nada venía a su mente, estaba completamente en blanco.
Le habían dado de alta y la enfermera le había dicho que lo más recomendable era que se fuera a su casa para guardar reposo. Ella sin dudarlo acepto, era la mejor noticia que le habían dicho en el dia, librarse por unas horas de sus compañeros sería como quitase un peso de encima si quiera por un momento.
Tomo sus cosas y sin dudarlo emprendió rumbo hacia su casa y es ahora donde se encontraba. Acababa de bajar del paradero, la brisa del viento hizo que su cabello se moviera al compás del viento dándole un toque. Le encantaba el viento, aunque ya hubiera terminado esa relación -de la peor manera- aún seguía recordando todo lo que hizo con aquel chico. Steve.
Continuaba dando pequeños saltos al compás de viento hasta que llego a la puerta del departamento.
El corazón se le congelo. Allí estaba, aquel chico que había conocido hace tan solo un día que hacia cosas extrañas como esa emoción que sentía en el preciso momento en el cual lo vio sentado en la acera de su casa.
Sin pensarlo dos veces trato de acomodarse la sudadera que llevaba puesta ¿si se suponía que era un prófugo que hacia llevando ese tipo de ropa? A una milla cualquier persona se podia dar cuenta que no era cualquier ropa, era de marca. Llevaba toda la ropa de n***o haciendo que su piel resaltara, tenia unos lentes negros que hacian que él se mire mas intimidante de lo que ya era.
Gael por su lado se encontraba un poco enojado ¿por qué? pues se suponia que ya no iba volver a verla y mucho menos ir a buscarla, pero ahi se encontraba sentado en la acera de la casa de Mila. Era un completo idiota por no saber que es lo que sentia en ese preciso momento, estaba sediento de verla, queria verla por eso cuando se entero que iban a venir a buscar a Mila prefirio hacerlo él.
- ¿que haces aqui? - la joven articulo al tenerlo a una pequeña distancia. Gael se incorporó haciendo que Mila se sienta mas intimidada de lo que se encontraba.
- necesitamos hablar - dijo Gael del tono mas firme que pudo, se encontraba nervioso por saber cual iba ser la reacción de la joven que tenía delante. No la iba a obligar a hablar con él porque quería que ella viniera por su propia cuenta, raro, pero cierto.
La joven un poco dudosa asintio, no sabia en donde se estaba metiendo, pero sabia algo: quería conocer a ese chico misterioso.
Mila le hizo una seña para que la siguiera. Un poco insegura coloco la llave de su casa para poder abrirla. Tomo una bocanada de aire y la abrio, por suerte no habia desordenado nada desde la ultima vez que ordeno.
Gael se sentó en el pequeño sillon que se encontraba en la sala de la joven. Miro como Mila se quitaba la sudadera haciendo que su mente fantaseara como seria estar con ella en la cama o como sería besar cada parte de su cuerpo. La joven se dio la vuelta y vio que Gael la continuaba mirando como si de una estatua se tratase.
Carraspeo sancandolo de sus pensamientos, para luego decir: - Era verdad. - empezó diciendo - Eres un prófugo, la policía vino hoy para preguntarme por ti - Gael apreto la mandibula tratando de contenerse, sus manos se formaron en puños y a tanta presion sus nudillos se volvieron blancos. Le habian ganado, Mila ya habia declarado.
- ¿que les dijiste? - se sorprendio al darse cuenta que su voz habia salido un poco controlada a lo que normalmente salia cuando se encontraba en estas situaciones. Mila tenia el corazón latiendo a mil por hora por la reaccion del chico que tenia delante de ella, sabia que estaba por perder el control ¿cómo lo sabia? pues sus padres... o mejor dicho a su padre le pasaba lo mismo hasta antes que fuera a terapia.
- Me desmaye. - dijo un poco avergonzada mientras agachaba la cabeza. - no pude responder nada, supongo que mañana vendran - definitivamente era la persona mas tierna que habia podido conocer en su vida, se habia sonrojado tan solo por decir que se habia desmayado.
- se que no diras nada en mi contra -dijo acercandose a ella. Mila sintio como su labio inferior empezo a temblar de los nervios, Gael se encontraba igual de nervioso con la unica diferencia que si sabía ocultar sus nervios. Estaba a tan solo unos centimetros del rostro de Mila, queria besarla como nunca a nadie en la vida, la deseaba.
No dijeron nada por unos segundos hasta que Gael hizo algo aun mas atrevido que besarla, se acerco al lobulo de su oreja y empezo a hacer un camino de besos hasta llegar hasta el cuello de la chica. Fue su perdición. Ella solto un pequeño gemido, estaba completamente fuera de control. - se que quieres lo mismo que yo... - volvio a depositar un beso en el cuello de ella. - ... quieres... -
La realidad le cayo como un balde a agua ¿que estaba haciendo? Sin pensarlo dos veces se alejo de Gael, era una completa idiota por dejar que eso pasara.
- No dire nada ¿feliz? ya me inventare algo - dijo con la respiracion entre cortada - ya te puedes ir - le señalo la puerta. Gael bufo frustado ¿que le habia pasado? Se levanto y sin previo aviso dejo un beso en la mejilla de la chica.
- vendre mañana a preguntarte que paso - dijo antes de salir dejando a la chica con millones de preguntas ¿que habia hecho? ¿por qué sentia que estaba mal, pero a la vez que estaba bien?