Efecto Luna

1186 Words
No puedo creer todo lo que me ha pasado estos últimos días, me he reportado enferma y Simón se ha hecho cargo de la empresa en mi lugar, no se cómo sentirme con todo. Primero Hans me traiciona, luego Andrés, oh por Dios, Andrés, que pasará entre nosotros. Yo no lo veo como algo más que amigo, es como un hermano para mí porque tuvimos que dormir juntos ese día. Ahora la empresa se enfrenta a una crisis por un contrato que fue rescindido y nos ha traído perdidas, aunque no son una gran cantidad económica, son significativas para la reputación de la empresa. Debo lidear con todo y no se ni como ponerme de pie. Me he emborrachado a diario tratando de aclarar mi mente, Andrés no ha venido y por una parte lo agradezco porque es el golpe que más fuerte me ha caído, no lo ví venir. -¡¡Por Dios Andrés!!- digo sacando mi teléfono para enviarle un mensaje. -Hola- responde y no se ni en que momento realice la llamada. -¡¡Andrés!!- grito a todo pulmón, al menos con las fuerzas que me quedan por lo ebria que estoy. -¿Luna?- pregunta algo confundido -Como pudiste, como pudiste hacerme esto a mí- le digo soltando un pequeño sollozo y golpeando mi pecho -Te amo como mi hermano, pero ahora.... Ahora que recuerdo todo.... Recuerdo todo ¿Sabes?- le digo haciendo una pausa porque olvide lo que iba a decir -A sí, me duele porque me dejaste tan confundida- le digo con impotencia -Ahora no se que pensar, es que.... Tú.... Tus labios se sienten tan bien con los míos que no se como debo sentirme- me toco el labio inferior recordando sus besos y me desató en llanto. -Luna, dime dónde estas- dice pero yo no le respondo -Princesa, dimelo si- dice en un tono meloso y yo comienzo a hipar -donde estás- pregunta nuevamente -¡¡Luna, donde carajos estás!!- grita y decido responder -¡¡Que te importa, quién te crees para gritarme!!- le grito yo de vuelta. -Lo siento sí, no quería gritarte pero estoy preocupado, estás muy ebria para estar sola en la calle, déjame recogerte sí, dime dónde estás- dice nuevamente. -Ves, que lindo eres cuando me hablas de buen modo, estoy en mi casa, no necesito salir para emborracharme- respondo y él dice algo que no logro entender porque comienzó con arcadas mientras me levantó como puedo para llegar al baño, dejando el teléfono tirado. Luego que salgo del baño, me decido a cambiarme porque he manchado mi ropa, pero veo una lata de cerveza a medio terminar y decido seguir bebiendo, asi que me tiró al suelo y bebo toda la cerveza que queda en la lata, me dirijo al refri y saco otra lata para continuar y así olvidarme de todo y en cuanto abro la lata ese pssss que hace me trae a consideración lo que acabó de hacer. -¡¡Por Dios!! Llame a Andrés- me preguntó -Porque lo llamé, que le dije- digo y comienzo a recordar lo que le dije -¡¡Ay no!!- grito y escuchó que tocan a mi puerta. -Luna, abre soy yo, Andrés- dicen y de repente vuelvo a la sobriedad. -Por Dios, por Dios, que hago- digo comenzando a dar vueltas en la sala sin saber que hacer. -Luna, estás bien, voy a entrar- dice y escucho como gira la llave en la puerta. -Demonios, porque no le quité las llaves la última vez- susurró y comienzo a recoger un poco toda la basura que he almacenado, luego corro hacia la puerta porque aunque lo intente no logré recoger nada. -Wow- dice en cuanto cruza la puerta y me ve ahí parada. -Que haces aquí- pregunto. -Tú me llamaste, lo olvidas- -Enserio- le digo haciéndome la ignorante. -No... No lo recuerdo- le digo tratando de fingir demencia. -No eres buena mintiendo- dice acercándose a mí pero yo retrocedo inmediatamente golpeándome con la mesita que está detrás de mí. -Auch- digo y él me hala hacia él -No, no, no- digo empujándolo, lo que ocasiona que nuevamente me lastime con la mesa -Auch, demonios- digo mientras me sobó la cadera y el muslo. -Estas bien- pregunta -Dejame ayudarte- dice pero yo niego de inmediato caminando hacia el suelo, lista para seguir bebiendo. -No crees que ya has bebido suficiente, podrías...- dice pero se detiene antes de terminar la frase. -Podria que- pregunto algo molesta -Quien te crees para decirme cuánto podría beber- le digo y tomó nuevamente la lata. -Podrias estar embarazada Lu, y... Beber tanto no le hace bien al bebé- me dice y yo lo veo con mi mirada asesina -Oye, si quieres hacerte daño aunque quiera no interferire, pero creo que hasta que no sepamos bien si estas embarazada o no, no deberías beber tanto- dice y se sienta en el suelo conmigo. -Esta bien, como digas papá- le digo y le doy una sonrisa burlona -Pero ya empecé está déjame terminarla- le digo y él me la quita de las manos. -Dejame yo la bebo- me dice y se la lleva a la boca antes de que yo pueda protestar. -Necesito aclarar mi mente- le digo luego de tranquilizarme -Necesito dejar de pensar en tí y comenzar a pensar en la constructora- le digo y él me ve con incertidumbre. -Piensas en mí, me alagas- dice y me muestra una sonrisa coqueta. -No, claro que no- le digo -Pienso en lo que me dijiste- respondo. -Y es que tus labios se sentían tan bien- digo y me tapó la boca inmediatamente -Por Dios hoy si estoy ebria, no tengo filtros- digo dándome pequeños golpecitos en el rostro, tratando de devolverme la lucidez. -Asi que... Mis labios ehh- dice llevándose la lata nuevamente a la boca -Quieres sentirlos de nuevo- pregunta y por alguna razón no deja de sonreír. -Qué, No- gritó asustada. -Segura- pregunta acercándose a mi lentamente. -Claro que no- -Asi que no estas segura- afirma él -Qué- digo -Claro que no quiero que me beses- le digo inmediatamente y él suelta una carcajada. -Esta bien, esta bien- dice -Pero si quieres no hay problema- dice acercándose más, que siento como su respiración pasa a través de mis labios y cuando intento responder sus labios rozan los míos. No lo puedo evitar y suspiró al sentir el contacto y lentamente cierro los ojos.  Siento como se acerca una milésima más a mí y sus labios se adhieren a los míos que voluntariamente ceden a su contacto y se mueven al mismo ritmo que los suyos. No sé si es por lo ebria que estoy o porque de verdad lo deseo pero sucumbo ante él, ante su tacto, ante la sensación de su piel pegada la mía y a cada caricia, entonces siento el escalofrío que recorre mi cuerpo y entiendo que es por el deseó que él me provoca y apagó mis pensamientos, le pido a mi cerebro que no analice porque si lo hace me detendré y yo también deseo esto...
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