Llevo una semana y media sin saber de Andrés, lo he llamado y enviado mensajes, pero su celular sigue redireccionando la llamada y regresando mis mensajes. Me ha bloqueado, es definitivo, me bloqueo. -Ok, Andrés, ¿No me quieres hablar? Muy bien, muy bien- digo mientras agito mi teléfono sobre mi mano una y otra vez. -Hola. Simón- le digo en cuanto responde mi llamada. -Si, Luna, ¿Esta todo bien?- -Sí, si no te preocupes, solo quería saber qué posibilidades habían de que pudiera conocer a mi prometido antes de la boda- le digo mordiéndome el labio inferior. -Ok- dice alargando la palabra un poco, mostrando así su duda –Estas segura- pregunta. -Por supuesto- respondo tratando de ser convincente –Quiero conocerlo o ¿acaso esperan que lo conozca hasta el día en el que le tenga q

