*Editado Me desperté con un rayo de luz en mi cara, había dormido increíblemente bien, como hacía mucho tiempo no lo hacía y me sentía tan perezosa que me estiré en la cama, de un momento a otro se me prendió el foco. Iba tarde para el trabajo y yo estaba tan tranquilamente echada en mi cama haciendo el tonto y ya iba casi media hora retrasada. ¡Estás loca Laura! ¿Por qué no puse la alarma para los sábados? El teléfono sonó y yo quise morir, era mi jefe. Dios mío, adiós trabajo. - Buenos días señorita Adams. - Emmm buenos ¿días?- Mierda, mierda, mierda. - ¿Durmió bien?- Podía notar el tono a través de su voz. - No sé cómo contestar a eso.- Ya, era todo. No había pasado ni una semana y ya había perdido mi empleo. - La espero en veinte minutos señorita Adams, si no, considérese desp

