Natasha

1963 Words

El vuelo a casa se siente como una eternidad, las paredes del avión se sentían asfixiantes, y la incertidumbre era un doloroso recordatorio de que mis bebés estaban heridos, la sensación de impotencia era abrumadora, no poder siquiera estar allí para consolarlos. Y el maldito vuelo tarda once horas, habrían sido menos en el jet, pero mi piloto tardaría más en ir a recogerme a causa de la nieve. Así que fueron once horas de angustia y llanto, con ligeros sueños llenos de pesadillas hasta que veo las luces de Nueva York por la ventana, había salido de Siberia a Moscú y de Moscú a Nueva York, eran cerca de las siete de la noche y me encontraba al borde del colapso, sin mencionar el ligero esguince que me provoqué en mi desesperación por subir al maldito avión, necesitaba llegar con mis bebés

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD