— Hablé con los niños — digo, mirando hacia arriba e intentando contener las lágrimas — los dejaste desde la mañana y les dijiste que no te importaba una mierda ni mi opinión, ni ellos ¿Qué se supone que debo pensar, Matt? Mi niño está sentado frente a mí, mi oficina actual es la que solía ser de Frank, pero en lugar de sentarme en la silla tras el escritorio y dejar que mi frustración se hiciera cargo, intento comprender en donde había fallado como su madre. — No lo decía en serio — asegura, él luce tan devastado como me siento, pero si lo consuelo, solo caería una vez más en sus insolencias — de verdad Nath...yo estaba molesto — llora, lo que hace que mi corazón duela, Matt nunca lloraba — tu...siempre eres tan perfecta para ellos, y papá... desde que llegaste lo acaparaste por complet

