Ponta Delgada - Portugal — Tenemos que hablar — dijo Videl dejándose caer junto a André, su amigo estaba triste, más de lo normal, con el reciente nacimiento de su pequeño hijo, Videl notó como su amigo regresaba a ser huraño y taciturno al igual que los primeros días luego de despertar. — Dime — fue la respuesta, André estaba sentado mirando al mar, con el puño apretado y los hombros tensos. — André....yo...hay algo que no te he dicho — admitió, su amigo lo miró con sorpresa — y...es, bueno, complicado. — ¿Es sobre mí? — la esperanza en los ojos de André lo derrotaron. — Al principio no lo sabía, de verdad que no, pero... — Videl, dímelo — rogó — Por favor, llevo dos años en esta isla, no tengo ni siquiera una pista sobre quien soy, si sabes algo de mí, lo que sea dímelo. — Hace do

