Tras presentar a todos los familiares y abuelos, el área a su alrededor quedó completamente a oscuras. Todos miraron a Ángelo, incapaces de pronunciar palabra.
—De verdad que tienes una forma de hacer que te recuerden — Ericsson le levantó con cariño el cabello de un lado de la cara y bajó la cabeza para besarlo.
La felicitación fue tan amarga que Ericsson no tocó la copa, solo tomo todo de un trago.
Entonces, la mirada de Miranda se desvió hacia Ángelo.
—Hola Ángel, ya nos conocemos. Me disculpo por lo ocurrido la última vez, ¡primero por respeto!.
¿Ángel? ¿Cuándo se había vuelto tan cercana su relación con esta mujer?. Ángelo se estremeció al oírlo; su sonrisa le hizo temblar de asco. ¿Quién no sabe fingir?. Levantando el vino en su mano, Ángelo rió.
—Nada, lo había olvidado hace mucho tiempo.
Al ver su naturalidad. Miranda se volvió aún más amable con él y sugirió llevarlo a dar un paseo por el jardín. La noche era hermosa, así que Ericsson asintió y miró a Ángelo.
—No te alejes demasiado.
Ángelo no se molestó en oirlo. De todas formas, hacía tiempo que quería irse, así que siguió a Miranda con dificultad.
Miranda lo sujetó de la mano hasta que llegaron a lo más profundo del jardín. El traje de Ángelo brillaba con una tenue luz azul real, que atrajo la atención de muchos.
Ambos se detuvieron bajo un gran árbol. Solo al encontrarse de nuevo con la mirada de Lisa, se dieron cuenta de que la sonrisa que se reflejaba en sus ojos había desaparecido hacía tiempo, reemplazada por una frialdad escalofriante.
Por fin reveló su verdadera naturaleza. Ángelo rió con frialdad.
Lisa se acercó a ellos.
—La noche aquí no es mala.
—Si te has acercado para discutir sobre ese hombre, no hay necesidad. No me interesa en absoluto.
Siempre había creído que pelear por un hombre o una mujer era algo de baja calidad. Después de tres años enamorado de Chloé, esta nunca había provocado celos, así que nunca había tenido la oportunidad de discutir con ningun chico.
—No lo conoces bien. Sus caprichos nunca se le escapan. Si quieres dejarlo, no es que no tengas otra opción. Lo que más odia la familia Collins es la traición, y si dejas que te vea engañándolo, aunque no te deje ir, su madre hará todo lo posible por alejarte de él y así serás libre.
¿Engañarlo? Era una idea horrible.
—Lo odio de verdad, pero jamás haría algo así. Si los medios lo revelaran, ¿yo, Ángelo...? ¿Aún podría vivir?.
—Parece que, para ti, tu reputación es más importante que tu libertad.
Los ojos de Lisa revelaron un atisbo de arrepentimiento.
—Entonces no hay otra opción, solo puedes quedarte a su lado y ser su instrumento. Después de tantos años, con tantas mujeres a su lado, nadie pudo conquistar su corazón, y mucho menos subirse a su cama. Es una persona con el corazón herido; aunque la chica no esté a su lado, siempre ha vivido en su corazón.
¿La chica? ¿Entonces no había otra mujer a su lado porque había alguien viviendo en su corazón?.
Lisa siguió hablando.
—Se casó apresuradamente porque quiere cumplir el deseo de su abuelo. Después de que te use, ya no te mirará directamente. Además, no podrías darle descendencia.
Él claramente amaba a alguien más, pero se acostó con él repetidamente, ¿así que fue solo porque quería usarlo? ¿Convertirlo en instrumento de deseos para su abuelo?.
El corazón de Ángelo latía de dolor. Sentía que lo habían tratado injustamente, que se había acostado innumerables veces con él en las últimas dos noches, y que nunca volvería a tener suerte.
—¿Quién dice tonterías?.
Ángelo y Miranda fruncieron el ceño.
El rostro de Lisa mostró disgusto y arqueó las cejas.
—Joven Eiden, no estoy diciendo tonterías, ¿se atreve a decir que lo que dije es falso? [¿Se atreve a decir que no hay nadie viviendo en el corazón de Ericsson?] Que él ama...
—¡Basta! — Eiden la interrumpió con severidad —Esos no son asuntos que deban preocuparte. Aléjate de él en el futuro, él es diferente a todos ustedes.
No dio un paso al frente ni miró a Ángelo.
Ángelo se puso frente a Eiden, lo miró a la cara y preguntó.
—¿Por qué la ahuyentaste? ¡Todavía no he terminado de preguntar!.
—Es una mujer muy astuta, mi inocente cuñado. ¡Deberías mantenerte alejado de ella!. Tras terminar de hablar, Eiden no esperó la respuesta de Ángelo y se marchó con las manos en la espalda.
¿Mantener la distancia con ella por miedo a que sepa la verdad? Ángelo frunció los labios; no le interesaba en absoluto la mujer que amaba Ericsson.Mirandanfa déjame solo.
Miranda se fue tras Eiden.
Ángelo dio unas vueltas por el jardín. La casa era grande y la salida desconocida, así que no le preocupaba el haberse perderdido. Alguien lo encontraría antes del amanecer.
Tras caminar la noche entera salió de la casa, caminó tanto hasta llegar a la calle principal. No tardo mucho en encontrar una farmacia, pero no llevaba dinero. Había una farmacéutica con una bata blanca, lo miró con desdén.
El anillo de bodas que llevaba en el dedo era algo que Ericsson lo había obligado a usar antes del banquete. Ángelo señaló pastillas para el dolor, le dolían los pies y la cabeza.
—¿Puedo comprarlo con esto? —Enseño el anillo.
La farmacéutica negó con la cabeza.
—Joven, no estamos en una casa de empeños —Señaló la tienda dorada frente a ellos —¡Debería ir a echar un vistazo!.
Incluso le había regalado mil dólares a Ángelo. Últimamente estaban pasando cosas raras, así que Ángelo no le dio demasiadas vueltas y compró una caja de pastillas. Se las tomó enseguida y fue a comprar ropa más cómoda, algo deportivo que le facilitara caminar.
—¿Es usted?.
Al oír que lo llamaban por detrás, Ángelo se sobresaltó. Se giró y, al verla con claridad, la llama de sus ojos comenzó a arder
—Soy yo, sí, la persona a la que usted hizo daño.