—Si de verdad quieres entrar en el mundo del espectáculo, yo me encargaré —dijo Ericsson. Todos podían percibir la reticencia en su tono. —¿Sabes que eres mi esposo? Puedo prometerte que te dejaré entrar en el mundo del espectáculo, pero nunca podrás dejarme —Esa era la condición de Ericsson —No tienes opción. Te doy libertad, pero debes vivir conmigo. —Afortunadamente, aún había margen para el control. Ángelo retrocedió y alzó la vista para mirar el rostro adusto. Lo observó fijamente durante un rato, queriendo decir algo, pero al final se contuvo. Al día siguiente... justo cuando Ángelo se levantaba de la cama, recibió una llamada de un desconocido. — Hola, ¿puedo preguntar quién es?. —Señor Ángelo Collins, hoy se incorpora oficialmente al equipo de producción de —Pequeña Flor De Li

