Unos días después Kazanlak Dominic El beso con Arianna sigue clavado en mi cabeza como una espina que no puedo arrancarme. Me irrita que me afecte, me irrita que la recuerde, pero sobre todo me irrita la idea de que ella piense que me domina. Ese beso solo reforzó mi deseo de doblegarla, de dejarle claro que Kazanlak tiene un dueño nuevo, uno que no va a permitir que Divinas siga siendo el centro del poder en la mafia. Ahí se negocian alianzas, se lavan fortunas, circula información que vale más que el oro. Mientras ese territorio siga bajo su corona, no habrá control absoluto para mí. La ecuación es simple: o derroco a su reina o le quito el trono pedazo por pedazo. Y por fin llegó la noche de la inauguración de Aurum, los guardias en la entrada vigilando, las bailarinas caminado

