La misma noche Kazanlak Dominic Hay dos cosas que juntas son un desastre: un enemigo acechando entre las sombras y una mujer terca. Yo tenía ambas en el mismo escenario, justo cuando un segundo podía decidir entre la vida y la muerte. Y aun así, contemplé esa resistencia de Arianna que me enloquecía, que me atrapaba. Como si no entendiera el peligro, como si creyera que teníamos tiempo para discutir. Y no sé por qué carajos me importaba su seguridad. Otro en mi lugar la habría dejado a la deriva. Yo no pude. Un disparo bastó para unirnos. El estruendo de las balas se mezclaba con la tormenta. Mis latidos marcaban el ritmo mientras jalaba del gatillo, pero mis ojos buscaban frenéticamente a quien demonios disparaba desde los matorrales. Inútil, seguramente. Debía ser algún matón enviado

