El mismo día Kazanlak Arianna Russell me había entregado antes de morir una libreta con información. Presumía que ahí estaba la respuesta sobre su asesino. Podía ser mi salvación o mi condena. Por eso debía actuar con prudencia, con desconfianza… incluso con Dominic. Al final, él era el nuevo jefe de la mafia en Kazanlak: haría lo que fuera por cuidar su territorio, sus negocios, su poder, entonces no era tan fácil sincerarme. Y en nuestro entorno confiar podía costarte la vida. Ese error ya lo había cometido una vez, por eso volver a dejar que el tonto de mi corazón tomará las riendas no era una opción. Así que respondí con verdades a medias, sin mencionar la libreta. Sin embargo, pude ver en el azul de sus ojos que algo no le cerraba. Esperaba que explotara, que me soltara un grit

