El mismo día Kazanlak Arianna Desde muy joven aprendí a vivir en la oscuridad de la mafia, o quizás me ajusté a las circunstancias para sobrevivir. Así, el peligro era algo cotidiano que manejaba con frialdad y astucia, pero no podía repetir que era lo mismo dentro del refugio, menos teniendo de compañía a Dominic Todorov. Él representaba otro tipo de peligro que me descontrolaba con esa mezcla de arrogancia y desafío; tenía el poder de cambiar las cosas en un parpadeo, y esa vulnerabilidad no la quería. Pero había una realidad: afuera estaba un matón acechándonos, y lo más grave era no saber a quién obedecía. Y aun así, no iba a darle la razón al idiota de Dominic. Tampoco podía confiar en ese animal. Quizás en su afán de controlarme había planeado ese ataque, un susto para que cedier

