Boda de brujas II
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Oscuridad es todo lo que había, mi cabeza daba vueltas y no sentía la cercanía de de Flegt hasta que escucho el sonido del reloj marcando las doce y logró abrir los ojos nuevamente.
— al fin — escucho la voz de Zorel
— ¿qué sucedió? — sigo con el vestido n***o y a la par mía estaba Flegt inconsciente
— era parte de la unión de sangre, tranquila son las tres de la mañana — Gi me da un vaso con agua
— odio terminar inconsciente
siempre — murmura Flegt levantándose — ¿ya terminamos?
— ya terminamos, ahora es tiempo de tu sorpresa — Gi se levanta de la silla
— ¿sorpresa, qué sorpresa? — pregunta Flegt algo confuso — ¡ah ya se!
Se levanta, arregla su cabello y se dirije a una laptop la musica la canción que suena la conozco con exactitud, Flegt me extiende la mano y comenzamos a bailar por todo el salón
— creí que te gustaría esto, aunque no sea tu boda soñada, ni fue una boda para ser exactos y no estás con tu príncipe azul, solamente conmigo — me da la vuelta y me pega nuevamente a el
— ¿bromeas? Prefiero un cazador de brujas a un absurdo príncipe.
— ¿cómo eran los votos?, ¿no voy a intentar matarte durante los cuatro años siguientes? — suelta una risa
— y yo prometo no estar con ningún brujo superior que haga que esta unión se rompa.
— ahora vámonos de este lugar.
Toma mi mano y salimos corriendo por los pasillos sin una dirección fija, solo éramos el y yo. Mi vestido se movía al igual que mi cabello, libertad, es lo que sentía más al ver la sonrisa de Flegt la cual no se desvanecía.
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— Esto está delicioso ¿qué es?
— vamos Zorel, no hables con la boca llena.
— Lo lamento Gi — baja la cabeza.
— es hora de irnos, esta por
amanecer — Agatha y las cinco hadas se levantan de la mesa — felicidades chicos, Aster voy a volver en tres meses para comenzar con tu entrenamiento.
Salen del lugar dirigiéndose a la puerta escondida en la biblioteca
— creo que deberíamos ir a dormir — Flegt se levanta de la mesa
— ¿qué entrenamiento?
— eres una bruja y tienes que aprender como utilizar tus poderes.
Decidí no seguir con las preguntas ya que era tarde y quería dormir, todos subieron a sus habitaciones incluyendo Zorel que se quedó a dormir porque no le apetecía la idea de toparse con alguna araña en el túnel secreto.
Intento dormir y después de varios intentos fallidos decido bajar a tomar un té o un poco de café, para mi sorpresa al abrir la puerta el cuerpo de Flegt se desploma contra el suelo, tenía una pijama y una manta de peluche que lo cubría.
— ¿qué haces aquí, se te olvidó donde es tu habitación? — lo ayudo a levantarse
— claro que no, solo quería asegurarme de que nada malo te pasará.
— ¿lo has hecho todos estos días?
— no es nada, mejor ve a dormir necesitas descansar.
— necesitamos descansar — tomó su mano y lo llevo dentro de la habitación, el duda un momento en acostarse pero finalmente lo hace.
Flegt era lo que necesitaba para poder dormir ¿qué mejor antídoto que el? Nos quedamos profundamente dormidos hasta que al despertar observo que su brazo rodea mi cintura y su rostro está pegado a la almohada, intento no hacer ruido para no despertarlo pero alguien abre la puerta de golpe.
— ¡Buenos días tortolitos, les traje el desayuno! — Zorel entra con dos platos llenos de waffles
— ¿puedes hacer silencio? No he dormido nada — se tapa la cabeza con la almohada
— pero si son las cinco de la tarde.
— demonios.
— demonios no, duende si — dice con una gran sonrisa — coman, vamos a salir.
— ¿a dónde?
— al valle de Meawdon — nos apresuramos a comer y después me dispongo a cambiarme, opté por una blusa negra, un pantalón azul y unas botas junto a una gabardina que me cubría del frío.
Salimos los tres de la casa, la noche estaba comenzando y con eso la belleza del lugar el cual en el día solamente era sombrío pero en las noches el cielo se despejaba y dejaba ver las estrellas, los faroles alumbrando cada calle y las personas caminando sin preocupacion.
Caminamos unos minutos hasta encontrar nos con un valle solitario, algo tenebroso
— esto da miedo — tomo de la mano a Flegt y lo abrazó, el pone una sonrisa y pasa sus dedos por mi cabello.
— Falta lo mejor.
Zorel comienza a cantar lo que a mi parecer suena como una canción de cuna pero poco a poco las flores van abriendo sus pétalos soltando pequeñas luces que van al cielo, mientras más cantaba más luces y flores habían hasta que el valle quedó repleto de ellas, era un espectáculo sin igual
— son ninfas, no luces.
— bellas y pequeñas ninfas — Flegt sigue abrazándome mientras observa el espectáculo, ese era el, sobreprotector, cariñoso y algo ingenuo.