Narra Soledad Tres meses después... El aire fresco era sumamente relajante y se sentia realmente bien. Mi abuela y yo estábamos tomando un poco de aire, por supuesto ella se puso muy feliz cuando se enteró del embarazo. Mi vientre aún era muy pequeño, pero estábamos emocionados por nuestros bebés. —Señora, le llegó una carta—me dijo Gerson extendiéndome el sobre blanco. —Gracias—le dije tomándola. Él se alejó y yo comencé a leerla. No podía creer que después de tantos años Sander me hubiese contactado. —¿Qué pasa Sol—me preguntó mi abuela. Seguramente mi rostro era de evidente sorpresa. —Es una carta de Sander. Dice que llegó a la casa y no nos encontró y preguntando supo donde estábamos—respondí. —¿En serio?—dijo—. ¿A que regresó?—preguntó. —No lo sé, solo dice que h

