Allison se exhibió, cálida ante su mirada. Me encanta cómo me siento cuando me mira así. Luego, a regañadientes, dijo: —No puedes irte a casa oliendo a sexo.— Extendió la mano. —Hora de ducharme. — Bill pensó en acercarla nuevamente hacia él, pero luego se unió a ella cuando pensó en ducharse juntos. Allison abrió la ducha y condujo a Bill al agua. Después de turnarse para lavarse y enjuagarse la cara, ella dio un paso atrás y se ahuecó los pechos entre las manos. Los apretó como si señalara sus pezones a Bill, luego los bajó y meneó los hombros de un lado a otro, haciéndolos mecer. —¿Te gustan mis pechos maduros?— Sus ojos danzaban con su movimiento lascivo y le emocionaba que ella las llamara tetas sin entender por qué. —Me encantan tus tetas. — —¿No son demasiado suaves?—Allison apr

