La fría madrugada en tierras desconocidas les da la bienvenida, el rocío cae lentamente y hace que sus cuerpos sientan la necesidad de tener calor, el hambre los aqueja y sus estómagos no están dispuestos a disimular aquello, nervios y preocupación pueden verse marcados en sus semblantes. Edward ha caído en la semi inconsciencia debido a la fiebre, su herida parece haberse infectado y no ayuda para nada el hecho de que se encuentran perdidos en la frondosidad de un bosque. Serveros y Cece se mantienen alertas e intentan cobijar a los jóvenes guerreros con su pelaje. —"Están congelándose"— Cece mueve sus alas. —"No podemos hacer más"— espeta el lobo. —"¿Ni siquiera una fogata?"— la fémina observa a su amo frotar sus manos buscando calor. —"Podríamos atraer a carroñeros"— el can n***o o

