Tormento Gabriel estaba acostado de lado, con su brazo extendido alrededor de Elizabeth, quien dormía profundamente a su lado. El suave roce de su respiración en su pecho y el calor de su cuerpo lo mantenían inmóvil, consciente de la conexión que compartían, una conexión que iba más allá de la pasión que habían compartido aquella noche. Desde la primera noche en que habían unido sus cuerpos, Gabriel se había escabullido en su habitación para hacerle el amor y se marchaba al amanecer para que Sarah u otros sirvientes no lo vieran hasta que pudiese formalmente llamarla su esposa. Se encontraba en un limbo emocional, debatiéndose entre el deseo y la obligación. Sus dedos acariciaban suavemente el hombro desnudo de Elizabeth, un gesto que parecía tan natural, tan necesitado, pero que al mis

