De regreso para afrontar la difícil realidad. Me sentía derrotado, jamás me había pasado algo similar, siempre había tenido los ánimos para luchar y defender lo que era mío. Pero ahora no me importaba nada si ella quería quedarse con todas mis cosas lo podía hacer, Tal vez eso le otorgaba felicidad, yo me había enamorado solo. Esa mujer jamás me había correspondido, es decir, que sus caricias siempre fueron falsas, los besos y los gemidos fueron fingidos, y yo creí en su cuento. Pero no hay vuelta atrás, debo asumir las consecuencias y aprender la lección. Mi vida siempre estuvo tranquila antes de meterme con esa mujer. Pero había algo de lo que me comentó Esther, que quería cerciorarme. Tal vez y su madre había tenido que ver en todo esto. Por eso me arriesgué en regresar a ese barrio

