Ese día fue una de las ocasiones en las que más maldije a Mcboy. No pasó mucho para que comprendiera la razón de su sonrisa maliciosa y no dejé de repetirme que tenía que controlar mis impulsos la próxima vez que lo viera. Cuando salí del departamento, comencé a caminar preguntándome cuando dejaría de ver construcciones tan caras. En poco tiempo me di cuenta que no había parada de autobús y mucho menos tienditas para comprar cosas. Y cuando menos me lo imaginé, ya estaba perdido. Traté de orientarme y buscar el departamento, pero eso solo sirvió para que me perdiera más. En un impulso desesperado, llamé a William para que me ayudara a encontrar el maldito departamento, pero lo único que hizo fue alarmarse y llamar a Mcboy para que fuera a buscarme. Me sentí como un niño estúpido cuando lo

