Abrí mis ojos y lo observé con determinación. Que sea la última vez que invade mi privacidad, señor. Otra cosa: nunca olvide que soy su secretaria, mas no su amante. Conmigo no se equivoque, porque no soy fácil; a mí no podrá llevarme a la cama como acostumbra a hacerlo con todas las mujeres. Por último, y no menos importante, recuerde que soy la esposa de su sobrino, lo que hace que sus deseos sean aún más imposibles de realizar. —Me llené de ira al escuchar su negativa, así que la observé con desafío y determinación. Olvidas que quien pone las reglas aquí no eres tú, pequeña Ross; por si no recuerdas, yo tengo el control de tu vida, así que seré yo quien decida si me eres más útil como secretaria o amante. Segundo, si te quisiera de amante, ¿crees que estarías en mi empresa y ocuparí

