Hoy amanecí con más ánimos, pero también con más determinación. Así que, después de desayunar, subí a mi auto para pasar buscando a mi amiga por la clínica e irnos de compras. Cuando llegamos al centro comercial, ambas nos volvimos locas. Había cosas tan hermosas para niños… que si no hubiese sido por Evelyn, me traigo todo lo que ella llama innecesario para el bebé. Tengo que admitir que fue buena su compañía… aunque no el hecho de que me restringiera. Y es que, como toda mamá primeriza, una quiere comprar todas las maravillas que vienen al mercado, cosas que, según ella, a largo plazo no hacen más que estorbar. Pero bueno… no dejé que eso empañara mi emoción. Cuatro horas duramos en la tienda de ropa. Después de allí, nos fuimos a la mueblería y, por primera vez, decidí usar el diner

