Como si un mismo paisaje pudiera cambiar completamente su sentido en un instante, el horizonte de aquel campo solitario, se volvió una amenaza que Josie no pudo soportar. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo iba a simular que aquella llamada no le había afectado? ¿Cómo iba a dejar de pensar en esa mujer y en las miles de mujeres que de seguro enviaban ese tipo de mensajes? ¿En que había estado pensando? Un chico como Emanuel definitivamente nunca sería para alguien como ella. Sumergida en sus propias penas se obligó a dejar de llorar, no iba a mostrarle los ojos hinchados. No, si eso significaba provocar su lástima, Si aquello había sido todo, debía enfrentarlo. Ella había aceptado aquel trabajo por su madre, y ella merecía no arruinarlo por sus tontos sentimientos. Por eso lavó sus ojos y p

