Emanuel avanzaba con su vista clavada en sus manos entrelazadas. Quería salir de su mal humor, quería dejar de lado esa duda insistente que se había plantado en su mente y ahora ella lo había confirmado. “Comenzó la función”, había dicho y eso resumía todo. Era actriz, pensó con frustración ¿Qué esperaba? Llegaron hasta la zona de la pileta de natación. Varias reposeras a la sombra de una enorme sombrilla clara, el agua cristalina y el sol radiante acompañaban el paisaje derramando sus rayos en cada uno de los árboles lejanos para hacer de aquel lugar algo paradisiaco. Josie soltó la mano de Emanuel y avanzó hasta una de las reposeras para luego, sin una advertencia siquiera, quitarse la ropa frente a sus ojos que olvidaron en ese mismo instante cualquier tipo de incertidumbre que hubier

