Ya hace rato que terminé de comer ahora estoy sentada con la cabeza y los brazos sobre la mesa llorando, es lo único que hago desde que me encerró. Quisiera volver a casa con mis padres y no ver a éste loco nunca más pero no sé, sí volveré a verlos algún día, los extraño tanto, como deseo verlos y decirles lo arrepentida que estoy de irme de su lado.
FLASH BACK
— ¿Qué es esto? —me grita papá sosteniendo la carta de aceptación de la universidad Nacional de Seúl y las escrituras de una casa; la cual está a mi nombre.
— ¡Contesta! ¿Planeas irte a vivir a vivir a Seúl? —pregunta ansioso él hombre de camisa a cuadros sencilla de color rojo pálido, cabello blanco y ojos cansados. Aún lleva puesto el delantal color n***o, con el nombre de nuestro restaurante "Mochi".
—Sí, quiero irme para estudiar. Esta provincia es tan pobre que no hay universidades y el único trabajo que hay para mí, es en éste restaurante. Yo no quiero seguir siendo una mesera toda la vida —explico temerosa.
—Dime ¿fue tu abuela la que te convenció de que te fueras, verdad?
—No, ella solo quiere brindarme su ayuda —le respondo y papá furioso tira los papeles al suelo.
— ¿Por qué sigues en contacto con esa mujer? Ya no recuerdas que ella me arruino la vida. Ella hizo hasta lo imposible para que no me casará con tu madre por ser italiana.
>> Me quitó todo, me corrió de casa, me dejó sin herencia y ahora quiere quitarme a mi única hija. No lo vez ella solo quiere ayudarte para poder gobernar en tu vida, ya que con la mía no pudo.
—Lo se papá pero ella está arrepentida, enserio quiere ayudarme. Y digas lo que digas ya tomé mi decisión, me voy, es mi futuro —espeto decida.
Él se va enojado de mi cuarto y una mujer rubia, delgada con su cabello dorado muy bien atado y con el mismo delantal entra a mi habitación.
— ¿Por qué insistes en contradecir a tu padre? él solo quiere que no se vuelva a repetir todo —dice y con gentileza toma una de mis manos. Su vestido favorito azul con flores blancas la hace lucir más joven de lo que en realidad es.
—Mamá, por favor ayúdame a convencerlo, sí me quedo aquí nunca saldré de éste restaurante, siempre seré una mesera —suplico su ayuda y ella me abraza, luego se separa y me toma de la barbilla levantando mi rostro y haciendo que la mire a los ojos.
— ¿Dónde vivirás? —pregunta no muy convencida.
—La abuela compro una casa y la puso a mi nombre —le explico y observo los papeles en el suelo—. La casa está cerca de la universidad, ella dijo que yo viviré sola y que solo me dará dinero para las cosas que necesite...
FIN FLASH BACK
Escucho la puerta abrirse y me levanto de inmediato. Seco mis lágrimas y lo miro.
—Otra vez llorando.
— ¿Qué? no puedo, ya ni siquiera eso me vas a permitir —inquiero seria limpiando mis lágrimas. Él me mira y sé que la he cagado.
— ¿Que dijiste?
—Nada.
—Repítelo —advierte, su voz suena furiosa, es un fósforo se prende con nada. Ahora que hago para evitar que me maltrate. Sí en realidad no soporto tener que agachar todo el tiempo la cabeza. Lo detesto pero no quiero que me golpee.
—Lo siento, me vas a dar ropa —digo casi en un susurro, finjo que estoy arrepentida.
—Estás jugando con mi paciencia, Eunji —murmura y su voz vuelve a sonar más calmada. Él acorta la distancia que hay entre nosotros y con una de sus manos levanta mi rostro para que lo mire.
—Enserio, necesito cambiarme de ropa, está huele muy mal y no usar ropa interior es muy incómodo —murmuro y de repente siento su manos en mi pecho.
Él deshace el nudo de mi camisa, la quita y arroja al suelo. Se adueña de mis senos, los aprieta y estruja a su antojo. Yo continúo inmóvil mirándolo.
— ¿Que talla de sostén eres? —pregunta con la respiración agitada. Me emociono, sí él me pregunta eso es por qué si me va a dar ropa.
—80 B (36 A) —me limito a responder, él quita sus manos de mis senos. Se arrodilla y quita mi short dejando mi zona íntima al descubierto.
— ¿Y de esto? —pregunta deslizando sus dedos por mi clítoris.
—55 (S) —respondo cuando el introduce un dedo y comienza a moverlo; mientras continúa masajeando mi clítoris. Sé que esto no debería gustarme pero mi cuerpo me está jugando una mala pasada. No puedo evitar sentir pequeños espasmos en mi interior.
Desvió mi mirada hacia otro lado, no quiero ver esa mascara horrorosa. Recuerdo lo que él me dijo, que pudo haber sido más agresivo conmigo y en cierto punto creo que por eso es que mi cuerpo le corresponde, por qué ahora su tacto es un poco más suave. Él continua introduciendo sus dedos y yo solo me quedo inmóvil.
Unos segundos después él saca sus dedos y se incorpora. Observó cómo se deshace de toda su ropa y se acuesta en la cama, acomoda su espalda sobre la cabecera de la cama quedando ligeramente sentado.
—Ven aquí —ordena mirándome. Mierda enserio va a pasar de nuevo, no tengo más opción que obedecerlo.
Me acerco lentamente y llegó al borde de la cama, lo miro más bien le suplico con la mirada. Él pierde la paciencia ante mi quietud y me toma de la cintura y del brazo, obligándome a sentarme ahorcadas sobre sus piernas.
Él desliza sus manos por mi espalda, baja lentamente hasta llegar a mi trasero y lo aprieta con fuerza. Ésta acción hace que mi v****a roce su m*****o erecto. Lo escucho gemir.
—Te vas a quedar así quieta, ¿acaso no quieres ropa? —inquiere sacándome del trance en el que estoy, lo miro confundida y él hace que me eleve un poco.
Toma su m*****o poniendo en posición hacia mi entrada y me penetra de golpe. Suelto un grito de dolor y entierro mis uñas en sus hombros.
—O lo haces tú a tú ritmo, o lo hago yo al mío y no creo que tú cuerpo lo resista —dice serio y mi cuerpo empieza a temblar—, te voy a follar así te guste o no —él comienza moverse dentro de mí y coloca sus manos en mis caderas indicándome que me mueva.
Lo hago, subo y bajo mi cuerpo lentamente. No puedo creer lo que estoy haciendo, pero si no lo hago él es capaz de matarme.
Una lágrima se me escapa mientras muerdo mis labios para no gritarle lo bastardo que es.
**
Me bajo de su cuerpo con la intención de salir corriendo hacia el baño. Pero él me detiene y enrosca mi cintura con sus brazos, me obliga a acostarme a su lado.
Me sujeta del cuello y me jala hacia él, acción que hace que mi cabeza quede sobre su pecho. Me tenso y me paralizó.
Prácticamente estamos abrazados y escucho su respiración agitada. Su pecho sube y baja.
— ¿Te lastime? —pero que bipolar es Ruedo los ojos ante su pregunta, hace poco me violó y casi me mata a golpes, ahora me pregunta ¿te lastime?
—No —me limito a responder, solo quiero que ya se vaya y me deje en paz. Quiero ir a limpiar todo mi cuerpo, sobre todo mi abdomen que está sucio de su semen. Siento que odio mi cuerpo solo por el hecho de saber que a éste enfermo le atrae.
—Ves, esto te puede llegar a gustar —pero que cínico. Mejor me calmo o sino me temo que lo maldeciré. Aunque eso es lo que se merece.
De repente él me suelta y se levanta rápido de la cama. Veo como se pone su ropa a toda prisa y sale disparado del cuarto. Me alivia el hecho de que se haya ido, corro al baño a deshacerme de sus fluidos.
***
Ya estoy cansada de estar encerrada quiero irme, quiero volver a mí casa, el tiempo aquí trascurre tan lento, no sé si es de día o es de noche, lo único que deseo es que está pesadilla termine de una vez por todas, y que ese bastardo se muera.
Me muevo sobre la cama quedando boca abajo, abro los ojos y miro mi mano vendada, está cicatrizando rápido, eso es bueno, me imagino que los múltiples hematomas que tengo también están mejor.
—Esta vista es estupenda —Su voz hace que pegue un respingo y de un solo movimiento me incorporo sobre la cama quedando sentada.
Mi corazón late a mil, me sorprendí ya que él está aquí y yo llevo un buen tiempo dormida. Lo veo sentado en la silla, ¿cuánto tiempo lleva sentado ahí? ¿Me habrá hecho algo? no lo creo, no sentí que me tocará.
—Te traje esto —me arroja una bolsa negra de plástico, Logró atraparla y de inmediato la abro. Me inunda una felicidad cuando veo ropa, no puedo creer lo felicidad que me ha dado solo ver un poco de ropa, pero esa es mi realidad ahora, añorar las pequeñas y simples cosas materiales de la vida. Se me escapa una sonrisa y de inmediato lo borro, no quiero que él se sienta satisfecho.
Unos toques en la puerta hacen que mi cuerpo se sobresalté, alguien está tocando.
Observó cómo él se levanta rápidamente y abre un poco la puerta. Logró divisar la silueta de un hombre más bajo que él loco violador. Éste sale y cierra la puerta. ¿Quién es?
Sin darme cuenta ya estoy con la oreja pegada a la puerta, escucho balbuceos, y gritos por parte del loco, está furioso por alguna razón, pero no entiendo de lo que están discutiendo.
Un silencio se hace presente y me desespera el hecho de que se haya marchado aquel hombre.
— ¡¡Auxilio!! —grito desesperada y golpeó la puerta—. ¡Ayuda! ¡Estoy secuestrada! ¡Auxilio! —de repente la puerta se abre y me hace caer de culo al suelo.
Él entra y vuelve a cerrar la puerta sin darme tiempo de mirar sí aquel hombre sigue aquí. Mi alma tiembla al darme cuenta que él ha estampado su puño en mi mejilla.
Me desorientó un poco y de inmediato vuelvo a sentir su puño está vez en mi boca. Me cubro con los brazos el rostro y me hago bolita en el piso. El sabor amargo de la sangre me indica que me ha roto el labio.
Mis lágrimas salen a cántaros, lo que tanto he estado evitando, volvió a pasar.
— ¡Vuelve a pedir ayuda una vez más y te mato! —Gruñe y veo como se quita el cinturón y lo enrolla en su mano. Mierda no, otra vez no.
— ¡Levántate! —ordena y me sujeta por el brazo, haciendo que me ponga de pie.
— ¡Por favor no me hagas daño! —suplico llorando casi en un susurro, pero sé que él me escucho.
Él va a hacia la cama, agarra la bolsa y vuelve para ponerla frente a mí.
— ¡No te mereces esto así que me lo voy a llevar! —espeta furioso, niego llorando, esa ropa me la gane y ni siquiera me la he probado y él ya me la quiere quitar.
— ¡No! ¡Haré lo que quieras, pero por favor no me pegues y no te lleves la ropa! —lloriqueo asustada y temblando. Él inclina ligeramente la cabeza y deja caer la bolsa al suelo.
— ¿Lo que yo quiera, sin rechistar? —cuestiona mirando el cinturón en su mano.
—Si —asiento con la cabeza algo ansiosa, y el afloja el cinturón dejándolo caer al suelo.
—Muy bien, Desnúdate —ordena y lo hago de inmediato. Ya totalmente desnuda él se quita el suéter n***o que llevaba puesto.
—Arrodíllate y dame placer. Si lo haces bien, no te castigaré —sin dudarlo me arrodilló y con prisa desabrochó el cierre de su jean.
Sé que no debería ser tan sumisa pero tengo tanto miedo que ya no me importa, libero su erección y lo llevo a mi boca.
Cierro los ojos mientras succiono, chupo y deslizo mi lengua en su m*****o, Sus jadeos se escuchan profundos como si no quisiera demostrar que lo está disfrutando, él muy desgraciado es orgulloso.
Meto todo su m*****o en mi boca y aunque siento que voy a vomitar, cuando lo saco a él parece que le gusta, así que continúo haciéndolo con más intensidad, sin dejar de rozar mis dientes, aunque la verdad quiero morderlo hasta sacar sangre.
Borro ese pensamiento por qué no quiero más golpes. Sus gemidos y Jadeos resuenan por todo el cuarto indicándome que lo estoy haciendo bien, perfecto no se llevará la ropa.
De repente siento sus manos en mi cabeza, y sin previo aviso comienza a empujar mi cabeza hacia su erección, acción que hace que entre y salga de mi boca. Lo hace tan rápido que no me da tiempo de respirar. Acaso me quiere ahogar.
Logro sacarlo de mi boca y tomo una bocanada de aire, pero no logro ni siquiera sentir el aire en mis pulmones cuando nuevamente hace que meta su m*****o en mi boca, la acción se repite hasta tal punto que siento que me voy a desmayar.
Por fin cuando pensé que no podía más, suelta mi cabeza y yo me aparto en busca de aire, inhalo fuerte y al mismo tiempo toso, de verdad me estaba ahogando. Levanto la mirada al sentir un líquido caliente en mi espalda, él se vino pero gracias a Dios me aparte o sino su semen hubiese caído en mi cara.
Él termina y su erección sigue ahí presente. Me sujeta del brazo obligándome a ponerme de pie y me dirige hacia la cama. Noto que aún sigue molesto así que no pongo objeción alguna.
Me tumba sobre la cama y se quita rápido el jean, dirijo mi mirada hacia el techo. Cuando siento como él separa mis piernas y me penetra de golpe suelto un grito de dolor y me retuerzo. Él aunque está demasiado excitado se da cuenta que no estoy dilatando y sale de mí.
Va por su suéter y cuando regresa lo arroja sobre mi cara, esto no me permite ver lo que hace. No hago ningún intento por quitar el suéter de mi rostro y me quedo quieta. Es mejor tener la cara cubierta por qué así podré llorar sin que él me lo reproche.
Siento sus dedos en mi v****a pero están calientes y babosos, ahora él resbala con facilidad sus dedos dentro de mí y después de sacarlos, siento como vuelve a penetrarme, está vez no duele tanto, aprieto las sábanas ante la frustración que siento por ser tan débil.
Desearía que nada de esto fuera real. Solo una simple pesadilla pero con cada estocada que él me da, mis esperanzas de que sea una pesadilla desaparecen.
*
Sale de mi interior y yo solo me quedo quieta llorando. Él quita él suéter de mi cara y veo como se lo pone. Tomo asiento sobre la cama sin dejar de llorar.
—Eres muy llorona, te la pasas llorando todo el tiempo —espeta con fastidio y yo limpio las lágrimas con mis nudillos. Como quiere que no llore si estoy encerrada y siendo violada por un asesino. ¿Acaso quiere que este feliz?
—Si no quieres estar aquí, solo acepta mi propuesta de ser mi amante —dice como si estuviera leyendo mis pensamientos, lo miro de reojo y lo veo salir del cuarto. Tomo la bolsa del suelo y voy directo al baño.
Ya a dentro saco las prendas y veo que trajo dos camisetas una negra y la otra gris, dos faldas y sobre todo lo que yo más he anhelado, ropa interior, dos pares.
Cuando veo las pantis me doy cuenta que son estilo traje de baño, de esas que se amarran a los lados, claro, es obvio si hubiese comprado las normales con esta cadena jamás podría ponermelas. Que considerado de tu parte, desgraciado.
Salgo del baño ya con la nueva ropa puesta, es tan cómodo usar panti, sonrió y me acomodo sobre la cama, no pensé que él me iba a traer ropa.
Eso fue algo inesperado aunque la verdad no sé qué esperar de él. No lo conozco, no sé cómo es su carácter o forma de ser, lo único que sé es que se enoja con mucha facilidad y que todo lo arregla a golpes, tiene mal sentido del humor y es un psicópata.
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Otro día más aquí, dando vueltas y vueltas sin saber que hacer o como entretenerme, es frustrante estar aquí solo esperando a que él venga a violarme. Siento que se me van las horas sentada en un rincón mirando a la nada.
FLASH BACK
Mientras el chófer de mi abuela pone mis maletas en un lujoso auto n***o, yo me despido de Mamacona un fuerte abrazo.
Papá está a unos pasos de nosotras, lo miro triste.
—Papá no se va a despedir de mi —digo triste. Él se da la vuelta con un semblante serio y comienza a caminar hacia el restaurante.
— ¡PAPÁ! Su hija se va y quizás no la vera durante mucho tiempo.
—Yo —murmura sin mirarme—, Yo no tengo ninguna hija, ella ya mu... murió, murió desde que decidió irse con esa mujer —dice y continua caminando hasta entrar y desaparecer de mi vista, intento seguirlo pero mamá me detiene...
FIN FLASH BACK
Los recuerdos de lo que pasó antes de venir ahora solo me torturan, no debí desobedecer a mi padre, si no hubiera insistido en estudiar aquí en Seúl jamás me hubiera pasado esto.
Hoy he sentido mi cuerpo algo extraño, mis senos duelen y estoy un poco de mal genio. Sí es lo que estoy pensando, no puedo que darme un día más aquí, eso sería horrible, tener el periodo en estas condiciones, no puedo ni siquiera pensarlo.