NISHA Estoy frente al espejo del baño, con cara de tragedia, y la aguja en la mano. Segunda dosis del mes, directo al muslo. Me duele, pero ni modo. En menos de un día tengo que cogerme a Maxwell como si se fuera a acabar el mundo. Ya cuadré todo con él, pero igual estoy tan ansiosa que voy a revisar otra vez... y justo en ese momento suena el celular. Miro la pantalla. Es él. —¿Qué pasa? —digo al contestar. —Nisha, mala noticia... me salió un viaje de trabajo de último minuto. Me dio un vuelco el corazón. —¿Qué dices? ¿A dónde vas? —A Nueva York, mañana al mediodía. Vuelvo en tres días. Hay un problema con un distribuidor y tengo que ir yo mismo a arreglarlo. No me digas. Justo ahora que estoy ovulando. No me lo creo. —¡Rayos! —le suelto, sin pensar. Me quedo congelada, tratando

