NISHA Me aclaro la garganta y le digo sin mirarlo: —¿Te quieres bañar tu primero o voy yo? Me clava esa cara de “¿y ahora qué le pasa?” y al final se encoge de hombros. —Vale, tu primero. —No, tranquilo, ve tu. Voy a buscar mis cosas del baño. Me mira raro, parpadeando, y se levanta. Lo veo desaparecer tras la puerta, y apenas empieza a sonar el agua, me acerco al espejo a lavarme los dientes. Estoy ahí, con el cepillo en la boca y la cabeza hecha un desastre, tratando de no imaginarlo mojado, desnudo, todo empapado a dos pasos de mí. Pero mi cerebro no coopera, y mi corazón menos. Me está gustando este tipo. Demasiado. Y eso no me gusta para nada. Porque no venía en el paquete. Esto era un trato: s3men, embarazo y cada uno por su lado. Pero el idiota este está empezando a colarse

