En la mañana, cuando suena la alarma de mi celular, me desoriento un poco hasta recordar que estoy en Italia, de pronto siento un peso encima y al moverme me doy cuenta de que tengo a Gabriel a mi lado, dormido y me tiene abrazada. ¿En qué momento se coló a mi habitación y donde quedo lo de "no puedo dormir con nadie"?; me muevo un poco y quedo frente a él y lo veo dormir, tan calmado y tranquilo, tan hombre con su pecho descubierto, ¿quién duerme con este frío sin ropa? Solo él. Empiezo acariciar su rostro, sus hombros y brazos con tanta suavidad una y otra vez, siento como se mueve y me aprieta más a él, subo mi mirada y le veo una sonrisa con sus ojos cerrados. Le beso los ojos, la nariz y sus labios, le susurro.- Hacerte el dormido, no es de caballeros. - Aprovecharse de un hombre

