Despertar en este hermoso país es lo mejor, pero estar al lado de Gabriel es mucho mejor, tan atento, apasionado, romántico. Aún no creo que esté aquí con él, anoche fue tan sutil, delicado, amoroso, esa es la palabra, sé que siente algo por mí, aunque no me lo diga, le da miedo admitirlo, debo armarme de paciencia, sé que me lo dirá, debe superar algo de su pasado y una vez que lo haga me abrirá su corazón aunque eso signifique abrirle el mío para contarle lo que no quiero hacer. - ¿Qué tomas? - escuchó que me dice desde la cabina del avión, que descuidada al no ser más discreta con mis pastillas. - Algo para los nervios nada del otro mundo, pensé que estabas con los pilotos jugando a los aviones.- lo beso para distraerlo. - Yo no jugaba a los aviones, sé pilotear doctora, yo te hacía

