Dos días después. Luna hace una mueca el último tapón lo tiene puesto, hoy sus hombre están fuera de casa le había pedido unos documentos de algunos lugares que quiere arreglar y sus niños están durmiendo así que aprovechará el momento a sola busca a esas personas y lo llama. —Por fin te digna de llamar niña ingrata. Luna no se inmutó por el grito de su madre —¿Qué desean? —No piensa saludar a tu madre —Chilló la mujer. Luna hace una mueca por el tono tan molesto de su madre —Por favor dígame ¿que desea? —Tu…¿dónde estás? —preguntó la mujer al no reconocer ese lugar. —Eso a usted no le incumbe, si no hay nada que decir pase buena tarde. —Tu… regresa a casa te conseguimos un marido —dijo su madre con una gran sonrisa, ni siquiera se le ven las arrugas de tanto botox que tiene en la

