Capítulo 24. Un buen fin de semana Ivanna Linares Flores León, Guanajuato, México Después de disculparse él se acercó a mí y tomó mi mano, me puse de pie y nos quedamos conectados mirándonos a los ojos y entonces me besó con un beso muy tierno y muy dulce que disipó todas mis dudas y que me hizo bajar mi guardia por completo. Sus labios besaban los míos con mucha ternura y amor y sus manos se aferraban a mi cintura como si él nunca quisiera dejarme ir y yo, tampoco quería que lo hiciera. Lo miré a los ojos una vez que terminó el beso y él se veía divino. —Está bien, Cris. Vamos a hacer las cosas bien esta vez — Le sonreí — Prometo que no seré tan dura contigo, en tanto tú me prometas no volver a descuidarte así y para festejarlo, podríamos irnos de fin de semana a algún lugar. Estaba

