Punto de vista de Seraphina Cuando mis botas tocaron el acero pulido de la arena, tuve que parpadear varias veces para convencerme de que no era un delirio febril, de que era real. Lo habíamos logrado. De verdad habíamos cruzado el umbral de llegada. —¡El equipo uno de la FDS acaba de llegar! —Una voz atronadora resonó en el espacio, amplificada por altavoces invisibles—. ¡El primer equipo en superar la arena de Campo Nevado y completar el desafío final de las PCL! Por un instante, se hizo el silencio, como si la multitud de espectadores no pudiera creer lo que veía u oía. Entonces, la sala estalló en vítores de golpe. El rugido era ensordecedor. Los lobos aullaban de alegría, alzaban los puños al aire e incluso algunos miembros de otros equipos que no competían se v

