Punto de vista de Lucian Se suponía que la cena sería sencilla. Una comida tranquila de celebración tras un par de semanas largas; algo que pudiera tender un puente sobre esa sutil distancia que había notado entre Sera y yo. La iluminación del restaurante era suave, dorada y cálida, de esa clase diseñada para suavizar los bordes ásperos. De fondo sonaba una música suave y el murmullo bajo de las conversaciones llenaba el aire. El aroma a hierbas asadas persistía y se mezclaba con el tintineo de los cubiertos y el parpadeo de las velas, lo que brindaba al lugar una calma sencilla y acogedora. Sin embargo, nada de eso podía ocultar la inquietud en los ojos de Sera y, al observarla desde el otro lado de la mesa, comprendí que yo tenía una tarea difícil por delante. Un bistec

