Punto de vista de Kieran Alguien abrió la puerta de golpe antes de que Sera pudiera soltar las palabras venenosas que había preparado. En cambio, cerró los ojos. —¿Ahora qué? —murmuró como si todos, incluyéndome a mí, fuéramos una condenada molestia. —Entra —ordené, esperando que quienquiera que fuera la molestara aún más. Gavin, mi Beta, empujó la puerta y entró a zancadas con precisión militar. Su mirada pasó por la mano de Lucian aferrada a la de Sera y aterrizó en mí como si nada de eso importara. —Alfa —me extendió un sobre marrón delgado—, aquí están los resultados de la investigación. Sera clavó las uñas en las sábanas. —Llévense los asuntos de su manada a otro lado... No pude resistirme a replicarle. —Es asunto tuyo. Me frunció el ceño. —¿Qué? La ignoré

