Punto de vista de Kieran El sordo estruendo de la ciudad y el agudo coro del tráfico se filtraban por las ventanas altas detrás de mi escritorio, pero este día no me ofrecían el consuelo habitual. El brillante horizonte del centro de Los Ángeles se difuminaba en luces sin sentido mientras mis pensamientos daban vueltas una y otra vez alrededor de lo mismo: Sera. Unos papeles se extendían ante mí sobre mi escritorio, intactos. Eran unos renders arquitectónicos, planos de expansión, contratos firmados. Todo en lo que debería haber estado concentrado. Sin embargo, cada línea brillante e impresión se retorcía hasta tomar la forma de la curva de su ceño fruncido, el azul cerúleo de sus ojos, el rubio pálido de su cabello, la maldad detrás de sus palabras. Todo mientras repasaba ca

