Punto de vista de Seraphina Maya insistió en que, si iba a tener una cita, aunque no fuera una de verdad, tenía que “verme tan sexy que él se olvidara de su propio nombre”. Así pensaba ella, yo no. Pasó casi veinte minutos revisando mi clóset con la intensidad de alguien que desactivaba una bomba, arrojando suéteres y jeans a un lado como si la hubieran ofendido en persona. Casi me desmayé cuando sacó un vestido de encaje color rojo vino que ni recordaba tener. —¿Esperas que use esto para ir al cine? Enarcó una sola ceja. —No olvides la cena después. Además, la película no es lo importante, lo importante es la impresión que le dejes a Lucian. Se supone que él no debe poder ver la película, tiene que estar mirándote a ti. Sacudí la cabeza. —Me voy a sentir muy incómod

