Volví a ducharme y dejar que el agua me limpiase el esperma que me había impregnado, salí rápido y él entró a ducharse, abrí todo lo que pude la ventana y encendí un cigarrillo alterada, le di fuertes caladas mirando desde la altura el rio que pasaba por debajo, incluso hice el gesto de morderme las uñas, mi cabeza daba vueltas a una velocidad espeluznante, por primera vez me pregunte si aquel viaje era una locura, pero inexplicablemente la humedad volvió a invadir mi coño, apague el cigarro e hice aspavientos con las manos para dispersar el humo, la habitación disponía de detectores de humo y rociadores de agua, me vestí y empecé a guardar la ropa en la maleta, mi hijo salió del baño secándose con la toalla aún empalmado. Antes de marchar del hotel tomamos un café y degustamos unas pasta

