Mis tetas rebotaban tras cada choque, el sonido de este era bien húmedo rico, gemía como una loca, ya poco me importo si escuchaba alguien, yo estaba disfrutando la cogida que me estaba metiendo mi tío, me agarraba de las piernas y me jalaba hacia el cada que empujaba, cada vez más duro, oírlo gemir me erizaba la piel, oírlo jadear y decirme: te mojas como una buena puta, eso me llevo al límite, la mente se me nublo por completo, el calor se acumuló en mi vientre explotando en un delicioso orgasmo, mis jugos salieron a chorro, grite de placer, mis piernas temblaron. Y mi tío se movió como un poseso, mientras se movía casi bramaba como un toro en celo, eso se mezclo con mis gemidos, quedé sofocada y con las piernas temblando, los espasmos de placer relamían mi clítoris como llamaradas, per

