Seguro que lo tienes precioso. ¡Te juro que no lo diré nunca a nadie!. Le aseguró el joven. -¿De verdad quieres que me baje la braguita? Uy nene. Sabes que es una locura. Le comentó, lujuriosamente. Sumamente acalorada, tomó los laterales de su braguita, y suavemente comenzó a bajársela, diciéndole: ¡eres un cabronazo, me estas perdiendo! Pero, ya que quieres ver mi coño “ahí lo tienes”. El joven se incorporó de la cama al ver el espeso monte de venus de la mujer de su padre. Se dio cuenta al momento que no se depilaba mucho, ya que tenía todo el monte de venus y los alrededores de su v****a con mucho vello n***o. Aurora era de piel completamente blanca, por lo que el espeso vello n***o destacaba claramente, con vellos tan grandes, que apenas podía distinguir el coño de la mujer. Lejos

