En cuanto la mujer vio salir al joven por la puerta de salida del aeropuerto, se quedó maravillada. El hijastro venía transformado. El jovencito que conocía y con el que había tenido aquellas experiencias, venía ahora convertido en hombre atlético, bien fornido, y hasta le pareció más guapo. Todo un galán. El joven esperaba ver a su padre, pero se llevó una alegría cuando comprobó que quien había venido a recibirlo era su madrastra. Rápidamente dejo las maletas en el suelo, y se lanzó a sus brazos, atreviéndose a auparla entre ello, elevándola en alto, como si de una adolescente se tratara. -Oh Joshua que loco… bájame. – le dijo la mujer sorprendida, y sonrojada al ver que el joven la había elevado en alto ante la mirada de todos los pasajeros del aeropuerto. -“Mami”. ¡¡Que ganas tenia d

