El fin de semana de reunión en el chalet concluyó y los cinco amigos regresaron a su monotonía diaria de principios de verano, rota en todo caso por la novedad en los últimos días de la suerte de haber sido agraciados con el premio. A quien más pudor le dio presentarse ante su pareja con el secreto de aquel fin de semana fue a Félix. Amaba a Aurora y admitía haber flirteado con Jana, de la que estaba convencido que ese no era su nombre e incluso dudaba de que se dedicara a prostituirse, porque hubo cosas que no encajaban en el tono, afirmaciones y actitud de la chica. Gabriel intentó esquivar a Diane; tampoco había hecho nada malo, solo conversar y acaramelarse con una chica joven con aliento sabor a fresa, Candy, que le hizo sentir un poco menos el peso de los años. Deseaba conversar lo

