Estaba sentada en el sofá de la sala privada de la mansión, esta sala no estaba a la vista de todos como la sala principal, esta era un poco más grande así que le era fácil a la modista poner un maniquí en una esquina y una pequeña plataforma redonda en medio de los sillones. Ya solo quedaba cuatro días para la coronación y hoy me habían levantado diciendo que al fin había llegado la modista para mi vestido. La asistente de la modista me enseña algunos modelos, le voy indicando lo que quiero y como, habíamos definido que el color debía de combinar con el esmoquin de Valter. Toco algunas piedrecillas y no sabría decidirme. La modista me pasa otro organizador hasta que veo en una caja al fondo. La saco y leo que dice en una etiqueta. “Ágata” Eh escuchado sobre esta piedra- les comento

