Hembras alfas

1062 Words
Desde el punto de vista de Gunnar En serio no podía creer lo que estaba viendo en ese momento. —¿Qué demonios es esto? —pregunté a Cristian mientras miraba al estúpido que estaba de pie junto a dos mujeres con velo. Aunque no podía ver sus caras, podía distinguir su aura alfa y su gran estructura. —Lo siento Alfa, acaban de cruzar nuestra frontera sin informarnos. —respondió él. —Siento haber venido aquí sin avisar. Pero cuando hablamos por teléfono recientemente, usted me dijo que aceptaba mi oferta y que trajera a mis hijas alfa aquí, ¿recuerda? Suspiré con fuerza y me pasé la mano por el pelo. Claro que recordaba exactamente la conversación. Sin embargo, estaba destinada solo para poner celosa a Freya y funcionó. Cogió el teléfono y lo rompió con rabia. Entonces se veía muy sexy. —No tengo tiempo para esto, así que lárgate de nuestro territorio mientras te lo sigo pidiendo amablemente. —Advertí, luego me di la vuelta y me alejé. ¿Qué demonios creía que era nuestra manada, un circo? Si quería hablar con normalidad y formalmente, podía habernos llamado e invitado. Bueno, no habríamos aceptado de todos modos, pero tampoco le daba derecho a venir aquí así con sus dos hijas. «¿Dónde estás?», conecté mentalmente con Magnus. «Llevando a nuestra Mate a dar un buen paseo», respondió felizmente. «Quédate ahí donde estás, te encontraré», le dije, luego aspiré profundamente y localicé su aroma y seguí por donde había venido. Sonreí al verle. Me acerqué él y a Freya. Por alguna razón parecía tímida, sin embargo, había una linda sonrisa en su hermoso rostro. —¿Se ha resuelto el asunto? preguntó Magnus en voz baja. Estaba a punto de responder cuando percibí el olor de las dos hembras alfa detrás de mí. Me tragué un gruñido que se estaba gestando y me di la vuelta. —¡Alfas, basta! —gritó Cristian en alta voz. Las damas salieron corriendo mientras Cristian las perseguía. Antes de que pudiera reaccionar, una de ellas saltó sobre mí y me empujó al suelo. Miré a la chica entre sorprendido y enfadado. Podía sentir cómo mi lobo se ponía nervioso e intentaba tomar el control. Respiré profundamente para intentar calmarme. Si la acuchillaba delante de Freya, se asustaría mucho y empezaría a temernos aún más. Estaba a punto de empujarla y alejarla de mí. Cuando la agarraron por el pelo y la arrastraron lejos de mi cuerpo. Casi se cae al suelo al tropezar, pero se equilibró mientras su otra hermana la cogía rápidamente de la mano. Freya respiraba con dificultad mientras se colocaba a mi lado, frente a la hembra alfa que había caído sobre mí con una mirada asesina. La hembra alfa la miró con enfado. Estaba a punto de acercarse a ella cuando Magnus se puso delante de Freya y la detuvo. Me levanté del suelo y me limpié cuidadosamente la suciedad. Las dos mujeres se miraron, luego asintieron y se arrodillaron. La que llevaba el velo se lo quitó lentamente y miró al suelo como la hermana. —Estamos deseando servirles y complacerles a ustedes, los alfas. —dijeron juntas. No se puede negar que las dos chicas eran muy idénticas y atractivas. Ambas tenían el pelo largo y rizado de color rojo. Ojos azules y una estructura curvilínea muy agradable, la única diferencia que pude ver fue que una tenía una bonita mancha cerca del labio mientras que la otra no tenía ninguna. Y el hecho de que se tragaran su orgullo de alfa y se sometieran a nosotros fue muy agradable. Ningún alfa era capaz de arrodillarse o estaba dispuesto a ser doFreyado por otro. La mayoría de los alfas querían ser tratados con igualdad. Más aun aún con respeto y reconocimiento. —Odio tener que decírselo a ustedes, perras. Pero estos alfas están fuera de los límites porque ya tienen su pareja, y esa soy yo. Freya escupió esas palabras muy decidida y no se agachó ni mostró sumisión en ningún momento. De hecho, se mantuvo firme y las miró a los ojos a pesar de su diferencia de rango. Realmente sabía cómo gustarme sin poner mucho empeño. Me esforzaba por no demostrarlo, pero los celos que claramente mostraba me gustaban mucho. —Disculpen, Alfas. Pero, ¿están seguro de que no nos quieren en su territorio? Sé que estás emparejado con ella, pero de nuevo... ¿Han pensado en lo que todo el mundo podría decir de ustedes? Tendrían dos compañeras fuerte con las que estar. Y en cuanto a esta chica, sí, estamos dispuestas a dejar que sea su criadora. Porque todo lo que pedimos es una oportunidad para demostrar nuestra valía. Una semana es todo lo que pedimos.—dijo suplicante la de la mancha hermosa. —Tienes que estar bromeando. No hay manera de que te quieran. Son... —Estamos de acuerdo.—respondí en voz baja interrumpiendo el discurso de Freya. Las palabras que salieron de mi boca me sorprendieron. Y hasta Magnus me miró con los bien ojos abiertos. Yo tampoco pude entenderlo. Sólo sabía que de alguna manera me sentía atraído por ellas. Era el físico y su sumisión a nosotros, aunque fuera un alfa, que complacía a mi lobo. Quería mucho a nuestra Mate, pero no le importaba tener a las hembras alfas con nosotros durante una semana. Se rieron alegremente y se levantaron con una profunda reverencia. «¿Qué demonios estás haciendo?», me preguntó Magnus a través de nuestro enlace mental. «No puedes decirme que no te atraen. Incluso sabes que tu lobo está de cuerdo en que las mantengamos con nosotros durante una semana», le contesté. —Pero aún así... ¿Qué hay de nuestr Mate? —Susurró mientras lo decía. Me miró con una expresión de dolor en su rostro. Un escalofrío me recorrió y por un segundo me arrepentí de mis palabras. —Freya... —No me hables, asesino. Dios mío, me siento estúpida por pensar que eras algo más que un asesino a sangre fría. —Escupió con rabia y se apresuró a volver con la manada. Sus palabras fueron más que irrespetuosas Todo el cuidado y el razonamiento que sentí desapareció. Ya era hora de que entendiera claramente su lugar. Las hembras alfas se quedaban. Lo quisiera ella o no.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD