Miedos

1090 Words
Desde el punto de vista de Freya Apenas podía creer lo que estaba escuchando por parte de Magnus. ¿Yo? ¿Una loba dorada? —Freya, por favor, di algo. ¿Estás enfadada conmigo? —preguntó él con voz ronca mientras las lágrimas llenaban mis ojos. Sí, había oído bien, una loba dorada, dijo. Así que realmente existía tal cosa. ¿Por qué iban a pensar los ancianos que yo era un hombre lobo con tal poder?, era una omega que se atendía a las órdenes y mandatos de todos los altos rangos. ¿Qué querían exactamente de mí? No podía entender nada. —No sé qué decir... —respondí con los ojos bien abiertos. Se inclinó levemente y me besó con suavidad y ternura en la frente, luego me atrajo hacia sus brazos. —Yo también estaba en shock e intenté negarlo. —dijo Magnus suavemente. Me aparté y di un paso atrás. No sabía cómo reaccionar a eso. Era mucho para mí. Una parte muy dentro de mí tenía mucho miedo de que sus palabras fuesen ciertas. Era como si los ancianos, por alguna inconcebible razón, me quisieran muerta. Pero, por otro lado, no había forma de que Magnus y Gunnar les dejaran vivir a ellos o a los hijos de sus hijos si ese fuera el caso. Lo del veneno era, sin lugar a dudas, un riesgo, pero si era la única manera de saber lo que yo realmente era, entonces lo haría. —Me beberé el veneno. —dije seriamente. Magnus se quedó parado durante un minuto sin decir nada, solo me miraba asombrado con un aire de impotencia. —¿Qué demonios acabas de decir? —preguntó por encima de su voz. —Dije que lo haré. —respondí un poco fuerte para dejar clara cuál era mi decisión e intención. —No. —dijo Magnus para mi sorpresa. —¿Qué? —pregunté con el ceño fruncido. —Ya me has oído Freya, he dicho que no, que no voy a dejar que arriesgues tu preciosa vida por una leyenda o mito de m*****, ¡que no sabemos si es cierto o no! De ninguna manera voy a dejar que sientas un dolor insoportable o que mueras. Gruñó con fuerza, sobresaltándome. De repente, la puerta de la habitación se abrió y vi entrar a Gunnar. —¿Qué pasa? —preguntó después de mirarnos fijamente por unos segundos. —Le estaba diciendo a Magnus que con gusto beberé el veneno que sugirieron los ancianos para aclarar este asunto. —Respondí con sinceridad. —Bueno, eso es por lo que yo abogué desde el principio, es una buena decisión. —me respondió Gunnar sorprendentemente. No esperaba que estuviera tan enfadado con Magnus. Pero oírle acceder a esto sin dudarlo me hizo sentir terrible, no pude evitar sentirme rechazada de alguna manera. Magnus miró a Gunnar con seriedad. —¿Qué? ¿No tienes curiosidad por saber si nuestra compañera es tan poderosa como los Ancianos creen que es? Porque fui yo quien lo experimentó con más intensidad y hay que saber de que más es capaz. Así podremos empezar a entrenar con visión. —dijo Gunnar con seriedad. —¡Mirándote ahora, hermano, no creo que tengamos la misma cara! —escupió Magnus con rabia. —¿Qué demonios acabas de decir, por dios? —preguntó Gunnar con enfado. —Me has oído bien, Gunnar. Y quise decir cada palabra, ¿quieres que repita las mismas palabras, alto y claro? —preguntó fríamente. —¿Todo esto por el veneno que tiene que tomar? —preguntó Gunnar. —Nos costó años conocer a nuestra compañera, y algunos años más esperar a que se convirtiera en una buena mujer. Siempre vivíamos en las sombras y evitábamos su mirada. La cuidamos mucho en anonimato. Hicimos todo lo posible para protegerla, de cualquier cosa y de cualquier persona que pudiera o quisiera hacerle daño, y todo porque la queríamos y lo seguimos haciendo. —dijo gesticulando y alzando mucho la voz mientras mi corazón se comenzaba a acelerar poco a poco. —Verla en el dolor nos dolería a nosotros también, conectados o no. ¿Cómo puedes aceptar tan fácilmente que tome el veneno que podría hacerle mucho daño? ¿Y si no es una loba dorada como piensan los ancianos? Su lobo Omega normal no la curará... porque sabemos muy bien lo limitadas que son las habilidades de un omega. ¡Puede terFreyar en un estado peor o muerta! ¿Cómo viviríamos con nosotros mismos? —continuó diciendo más fuera de sí. Mi loba ronroneó alegremente y las lágrimas de mis ojos amenazaron con brotar. Estaba muy afectado. Su confesión no fue nada romántica. Sin embargo, me ha tocado el corazón de una manera especial. Saber lo mucho que le importaba y quería protegerme, me hizo la loba más feliz de la manada. Gunnar suspiró suavemente, luego se volvió y me miró con una expresión muy triste en su rostro. —Freya, por favor, perdóname. Fui tan egoísta y estúpido. No estaba pensando en ti, estaba pensando en mí y en mi hermano. —dijo en tono suplicante mientras yo tomaba un fuerte respiro, mirándolos a los dos. —Sí, debo confesar que tenía miedo de ti, para ser exacto, de lo que podrías llegar a ser. Desde que puedo recordar, Magnus y yo siempre hemos sido los mejores y más fuertes que hay. Cuando me enteré de las habilidades de un Lobo dorado, no me sentó para nada bien esa posibilidad, y mucho menos cuando descubrí que tú podrías ser precisamente eso. No, no te quería muerta, ¿cómo iba a querer que muriera el amor de mi vida?, sólo quería confirmar mis temores. Pero lo que dijo Magnus es verdad. » Si no eres un lobo dorado y tomas el veneno, tu vida estaría en peligro y podrías morir al final. Perdería la cabeza y me volvería loco, tal vez me convertiría en un villano. Es por eso que quiero hacer lo correcto mientras pueda. No dejaremos que tomes este veneno, pase lo que pase. —dijo seriamente. Corrí a sus brazos y lo abracé con fuerza. —Los quiero mucho a los dos. —Le dije sollozando. Magnus se acercó y me frotó suavemente la espalda unas cuantas veces. —Y nosotros también te queremos. —respondieron los dos juntos—. No lo dudes nunca, por favor. —Entonces, hermano, ¿cuál será nuestro camino a seguir? —preguntó Gunnar en voz baja.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD