¡Gusto culposo! Cerró sus ojos, pasó sus manos por sus pechos cubiertos por la tela del sostén. Bajó una mano a su sexo y la otra la dejo en su seno, apretándolo ligeramente. Imaginaba a Ilianovich con esa mirada grisácea como la misma luna llena que le provocaba infinidad de cosas, su sonrisa tan sexy, su aroma, su voz, su cuerpo fornido sobre ella aprisionándola. ¡Cielos! Sintió la humedad entre sus pliegues, jamás se había masturbado era su primera vez sabia como hacerlo por lo que Suset le platicaba y había leído, pero nunca lo puso en práctica hasta ahora que su cuerpo lo pedía a gritos. Comenzó a acariciar su clítoris, en formas circulares, de forma suave y placentera, su cuerpo subía y bajaba por la excitación, cerró sus piernas sin dejar de tocar y acariciar su vulva para c

