Atracción indecorosa, eso era lo que Anastasia estaba sintiendo hacia aquel individuo que apareció en su vida de un momento a otro. Ajena a saber que era correspondida de la misma manera por él, inclusive con mayor fuerza. —Ilianovich que —,titubeó—. ¿Qué haces aquí?—, con nerviosismo miró como el pelinegro se desbotonada su saco para posteriormente quitárselo mientras se iba acercando a ella sin dejar de mirarla a los ojos. ¡Porque tenia que ser tan jodidamente sexy! Su aliento fresco hizo cosquillas en su frente, su cercanía le erizó la piel, el temblor en su cuerpo volvió a apoderarse de ella y le daba la sensación de que a Ilianovich le encantaba provocárselo. Pasó sus manos detrás de su espalda y le colocó su saco, abrigándola, al colocárselo le dio un ligero jalón atrayénd

